Aunque Ana no quería discutir mucho con Lucas debido a la presencia de terceros, contuvo las ganas de criticar y colocó algunas cosas en la pequeña mesa de Karla. Al abrir la caja, el cálido aroma de la comida los envolvió, y los estómagos de los dos pequeños, que ya estaban hambrientos, empezaron a rugir aún más fuerte.
—Yo tampoco tengo tanta hambre, dejen que Javier y José coman primero —dijo Karla, tomando la iniciativa. Al oír esto, los dos pequeños, aunque hambrientos, se negaron con gesto