Javier se dio cuenta de lo que pasaba y pellizcó el brazo de Jose.
—Oh, no, nada especial, solo que parece que hay otro virus de la gripe, y en el jardín de infantes rociaron desinfectante, ¿verdad?
Tras decir esto, Javier le guiñó un ojo a Jose, quien, captando la indirecta, asintió rápidamente.
—Sí, algunos niños se enfermaron, y la maestra dijo que esto ayudaría a reducir la propagación del virus.
Ana, observando la expresión de Javier, sintió que algo no estaba del todo bien, pero parecía te