Un destello de sorpresa cruzó los ojos del hombre, y fue entonces cuando Lucas Hernández se dio cuenta de que algo no estaba bien con Ana López.
Aunque parecía estar mirándolo con los ojos abiertos, esos ojos estaban terriblemente vacíos en ese momento, simplemente reflejando su figura, pero sin verlo realmente...
Ana López no tenía idea de lo que estaba pasando, el sabor a sangre en su boca la impulsaba a tener pensamientos autodestructivos.
Si no la querían bien, entonces no los dejaría a ello