Teresa, parada fuera de la puerta, escuchó unos sonidos sordos provenientes del interior, lo que la hizo preocuparse.
—Ana, ¿qué te pasa?
Ana yacía en el suelo, consciente, pero sin fuerzas en el cuerpo y sintiéndose fría por todos lados.
¿Será que tiene fiebre?
Ana intentó levantarse con esfuerzo, pero su cuerpo estaba débil y flácido. Al no escuchar movimiento alguno en el interior, Teresa abrió la puerta y entró.
Al ver a Ana caída en el suelo, Teresa rápidamente se acercó para ayudarla.
—Ana