Lucas también calló, sus palabras tenían sentido. En aquel tiempo, creyó que Ana había muerto, y su espíritu estaba totalmente devastado. Su madre pasaba los días intentando consolarlo, vigilándolo por temor a que hiciera alguna tontería. Probablemente no tenía tiempo para armar semejante conspiración.
—Entiendo, cuide bien de ella.
—Que todavía te preocupes por ella, es un milagro. Pensé que te habrías enemistado con tu madre. Cuando tengas tiempo, ven a visitarla, ella también te extraña mucho