Ana se sobresaltó y, cuando reaccionó, fulminó con la mirada a Lucas.
—¡Bájame ya!
Aunque Ana trató de parecer enojada, recién despertada y con los ojos aún somnolientos, intentó no hacer mucho ruido, temiendo despertar a los dos pequeños que aún dormían. Por eso, su intento de intimidación resultó más bien tierno y suave.
Lucas, percibiendo la preocupación de Ana, en lugar de soltarla, la abrazó con más fuerza.
Sintiendo la suave sensación en sus brazos, Lucas experimentó una indescriptible nos