Lucas apenas podía creer lo que veían sus ojos. Tras unos segundos de mirada fija con Ana, él, algo aturdido, se pellizcó el brazo.
Doloroso...
La sensación de dolor le hizo darse cuenta de que no estaba soñando, ¡sino que Ana realmente había despertado! Esta inesperada alegría finalmente trajo un matiz de felicidad al rostro sombrío y guapo del hombre, que rápidamente quiso acercarse y preguntarle a Ana cuándo había despertado y si se sentía incómoda en alguna parte de su cuerpo.
Pero antes de