Cuando el auto se detuvo frente al hospital, Lucas se percató que era el mismo hospital al cual habían llevado a Luella anteriormente. Una rigidez momentánea marcó su apuesto rostro.
Sin embargo, se dijo a sí mismo que quizás Ana había traído a su madre a este hospital, y que no necesariamente mantenía contacto con Luella.
Pero, cuando vio con sus propios ojos a Ana y Luella abrazados, sus ilusiones se desmoronaron completamente.
Lucas pateó la puerta con tal fuerza que el estruendo asustó a A