Hugo se mostró muy tranquilo. Al escuchar el tono acusatorio de Ana, no se enfadó; al contrario, habló con cierta indiferencia:
—Al escuchar sobre la situación de tu madre, reconozco que, en parte, es nuestra responsabilidad. Así que, llévala y asegúrate de que reciba un tratamiento más meticuloso.
—Deja de fingir compasión, sé que no tienes buenos sentimientos. Exijo que devuelvas a mi madre, o de lo contrario...
—¿O de lo contrario qué?
Hugo parecía estar esperando precisamente esa pregunta. A