Después de varias llamadas sin respuesta, Hugo comprendió el mensaje de Ana.
Si Ana no estaba dispuesta a negociar, quizás era necesario mostrarle la cruda realidad para que abandonara la idea de vengarse de la familia Hernández.
...
Pasado un rato, el teléfono de Ana se quedó en silencio. Echó un vistazo y vio que Hugo ya no insistía más.
Quizás él también había entendido que ella realmente no estaba dispuesta a ceder por dinero.
El semblante de Ana era neutro, pero Adelina aún logró percib