—¿Por qué tenemos que adivinar lo que pasa por la cabeza del Sr. Lucas? Pero Silvia, no tienes que preocuparte. Dejaré mi trabajo aquí y regresaré al país contigo. Estaré a tu lado hasta que tus piernas se recuperen —aseguró David.
Viendo el estado de Silvia, David sentía un profundo dolor en su corazón. Siempre la había cuidado como si fuese su propia hermana. La actitud fría de Lucas hacia los viejos tiempos, sólo por Ana, lo había dejado desencantado. Si así eran las cosas, pensó que sería m