68. Todo tuyo.
Christian caminó un par de pasos alejándose de Enzo para tocar con sus nudillos la puerta de la habitación que ocupaba Eleonor.
—Si, ¿quién es?— se escuchó la voz de una mujer tras la puerta, la voz sonaba tan apagada que se esperaría encontrar a alguien moribundo.
—Soy Christian, acabo de hablar con tu oncólogo y he venido a ver qué tal estás.
—No me siento bien, pero puede pasar.
—Traigo conmigo a un amigo, supuse que hablar con más personas te ayudaría o eso me explicó tu oncólogo.
Por supue