64. Pasen por la sala de fiestas.
Tiziano tenía que aguantarse las ganas de reír, era muy susceptible a cómo se sentía la gente cercana a él y en ese momento se estaba divirtiendo con los celos que despertaba en ese hombre.
— Aquí nada es solo trabajo, señor Mars — Tiziano bebió un poco de su copa de vino y desvío su mirada del hombre a la mujer para luego volverla a posar en el hombre. — Sabe soy el mejor haciendo una fortuna mientras me divierto.
—Pues le aseguro que para nosotros es solo trabajo— rebatió Jareth, aunque más q