— Por los niños no te preocupes — la cortó Christian, quién ya estaba preparado para aquella objeción, además no era la primera vez que se quedaba con sus nietos— se quedarán muy a gusto en mi casa.
Por un momento pensó que aquello haría un poco más difícil ver a Enzo. Si estaba cuidando de sus nietos no podría acudir a verlo y era muy pronto para invitarlo a casa, muy pronto y peligroso porque no estaba preparado para salir del armario y mucho menos frente a la ex prometida de su hijo. Pero no