Después de sentir esa palpitación de anticipación contenida y el silencio casi sepulcral que se hizo en la sala, Enzo no pudo evitar girarse esperanzado, aunque su parte racional le decía que aquello no podía ser posible, que su intuición sólo le hacía creer lo que él deseaba que pasará. Pero algo en su interior parecía gritarle que no hiciera caso a su parte racional y que hiciera caso a su intuición, la cual le decía que Christian estaba justo en ese lugar, y sí, fue voltear y descubrir a su