128. Es la primera ecografía a la que vienen
—Tú jamás me haces daño cariño— murmuró Jareth rozando su nariz contra la suya, el dolor que pudiera sentir al tenerla de esa manera, era mínimo comparado con el dolor de no volver a tenerle así.
Jareth no se resistió al deseo de probar los labios de su esposa, estaba seguro de que serían mucho más efectivos sus labios que cualquier sedante que en ese momento pudieran llegar a darle.
Por lo que nada más fue tenerlos cerca y devorarlos, con ansias, liberando todo ese miedo que había sentido desd