382. No puedo
Stefanos
Los vi incluso antes de que ellos me vieran a mí. La puerta se abrió lentamente, y el olor me golpeó la cara como un puñetazo. Era crudo, puro. Eran ellos. Mezclado, marcado. Un olor que decía sin necesidad de palabras todo lo que habían hecho.
Subieron un escalón, luego otro. Kiara se congeló, con los ojos abiertos tratando de parecer tranquila, fingiendo que no me daba cuenta. Jason mantuvo su mano firme en la de ella, como si eso fuera a protegerlo de mí. Pero yo lo sentía. Sentía ese olor en mi casa, impregnado en la piel de ella, y la furia subió quemándome por dentro.
Mi hija. Mi princesita. Follada. Tomada. Y lo peor: queriendo aquello. El pecho me dolía como si alguien me arrancara un pedazo de mí.
"Yo. Voy. A matarte. Jason". Mi voz salió baja, un gruñido. Kiara dio un paso, con las manos levantadas.
"Papá... por favor...".
"¡Cállate!". Mi voz resonó por la escalera. Ella se detuvo al instante, con los labios temblando. Nuria apareció detrás de mí, con la mano en la