Agustín llama por teléfono a Marina.
— Hola Marina estás ocupada, puedes hablar — pregunta él.
— Si unos minutos sí, porque tengo una paciente que está por dar a luz, así que sé breve — responde Marina y mira su reloj.
— Tengo una novedad que contarte sobre tu paciente y nuestro amigo Germán — dice Agustín.
— Si Marina pregúntale porque hoy lo golpearon y tiene un ojo negro y el labio partido y si no estoy yo, termina en terapia — dice su padre burlándose de él.
— ¿Qué pasó? me contas o dame mej