Naty está dándole el pecho a su bebé hasta que por fin se calma, pero ella se sujeta tan fuerte a su madre demostrándole quizás que la extraña, que tenía miedo o simplemente cuánto la ama.
Se queda dormida y Naty la sostiene en sus brazos, no quiere soltarla.
Entran Gustavo y Agustín.
Gustavo se acerca y la abraza fuerte.
— Que valiente y cabezota que sos, porque no nos llamaste, te podíamos haber ayudado, sin que te expongas mi amor y le besa la cabeza.
— Es que me dijo que si abría la boca la