Mundo ficciónIniciar sesiónEntonces él se retiró lo justo para decir con voz rasgada:
—Cabálgala.
—¿Qué?
Él le dio una bofetada en el trasero. —Cabalga mi puta boca.
Ella obedeció.
Restregándose, balanceándose y jadeando.
Su clítoris se arrastraba sobre la lengua de él, sus pliegues se deslizaban contra sus labios; la lengua de él golpeaba y se clavaba mientras ella cabalgaba s







