—Oh, Dios, Erica —dice Bill mientras pone sus manos en mis caderas. Realmente lo siento temblar. Luego comienza a empujar su pene dentro de mi coño. Siento que el placer comienza a cosquillear dentro de mí. No puedo creer que me esté cogiendo a mi padrastro otra vez.
Mete y saca el pene mientras respira con dificultad. Gimo y gimo, se siente tan bien. Baja las manos hasta mis pechos y comienza a masajearlos y acariciarlos. Gimo. Me siento tan malditamente bien ahora mismo.
—Oh, Bill —digo—, cóg