—Bueno, eh, me voy a dormir, así que... —dice mientras me ve acercarme.
Tengo su atención, pero no logro entender cómo seducir a un hombre. Me detengo a unos treinta centímetros de él con el corazón acelerado.
—¿Estás bien?—, me pregunta con una pequeña sonrisa. Piensa que soy rara. Genial.
Decido ir por ello. Rápidamente levanto la parte delantera de mi camiseta sin mangas para mostrarle mis grandes tetas desnudas.
En realidad, jadea y se queda boquiabierto. ¿Eso es bueno?
—¡Tessa! —dice en vo