Mateo había enviado el mensaje a Sofía con una sonrisa en el rostro, recordando lo bien que había sido la cita. Decidido a cumplir con su promesa de visitar a Julián, se preparó rápidamente y salió de su casa, caminando hacia la mansión Álvarez. Durante el trayecto, su mente divagaba entre los recuerdos de su tiempo con Sofía y la inquietud de cómo sería la conversación con Julián. Quería distraerse de lo ocurrido con Luciana la noche anterior, y pensó que ver a Julián sería una buena manera de