Sofía se despertó con una sonrisa que no podía ocultar. Había soñado con Mateo y la cita que habían compartido, y aunque no había aceptado ser su novia, el solo hecho de saber que él estaba enamorado de ella la llenaba de emoción. Sentía su corazón brincar de alegría al recordar cada momento que pasaron juntos.
Al girarse para tomar su teléfono, vio que tenía un mensaje de Mateo. Al leerlo, su sonrisa se amplió aún más: "Buenos días, Sofía. No puedo dejar de pensar en ti." Esos simples mensajes