Sofía estaba recostada en su cama, mirando el techo y dándole vueltas a la discusión que había tenido con su madre. Las palabras de Isabella, sobre la presión para casarse con Julián y el destino de la familia, seguían martillando en su mente, llenándola de un malestar que no lograba sacudirse. Justo en ese momento, su teléfono vibró con un nuevo mensaje. Al verlo, su corazón dio un pequeño brinco. Era de Mateo.
El mensaje estaba cargado de cariño, con esas palabras dulces que Mateo siempre enc