El sonido de los autos y el ajetreo de las calles de Londres varios metros bajo el ático del exitoso empresario Maverick Savage de alguna manera eran amortiguados, quizás fuera gracias a la altura o a los gruesos ventanales que debían ser insonorizados, lo cierto es que eso no fue lo que despertó a Virginia de lo que debia ser el mejor sueño
Jamás habia dormido también en su vida
Fue el hecho de que las cortinas estaban corridas por todo el lugar y dejaban que la luz del sol brillante traspasar