—¿Qué mierda te pasa? —Leyla se levantó de golpe, obligándose a sonar enojada —¿Eres un pervertido o como por que estás ahí?
«¿Me está espiando?»
Leyla tragó saliva, odiándose por notar cómo su cuerpo se relajaba apenas. Un reflejo antiguo, traicionero. El mismo que le había salvado la vida más veces de las que podía contar… y que también la había puesto en peligro.
«Oh, Dios» cerró los ojos con fuerza
«Es un psicopata» pensó.
—No entres —dijo en voz baja, sin saber si él la escucharía.
—Tranq