64 - Señorita Torres.
En la mansión, Margaret seguía luchando. Un destello de esperanza apareció cuando escuchó el sonido de un coche acercándose rápidamente. Los hombres también lo oyeron y miraron hacia la puerta. Aprovechando su distracción, Margaret se liberó de uno de ellos y corrió hacia la salida, pero fue atrapada de nuevo antes de que pudiera llegar.
— No tan rápido, preciosa — dijo uno de los hombres, con una sonrisa cruel.
Margaret gritó, con la esperanza de que alguien la escuchara. El coche se detuvo de