32 - No estoy jugando, Emily.
Habían transcurrido varios días desde la desaparición de Margaret y su hijo, y Emiliano estaba al borde de la desesperación. Cada día que pasaba sin rastro de ellos aumentaba su frustración y su furia. Lo que más le sorprendía era que nadie de su familia había intentado comunicarse con Margaret desde que desapareció. Esto solo le demostraba lo invisible que había sido para su propia familia, incluso para su padre.
Con la sangre hirviendo, Emiliano se acercó a su agente de seguridad, Marco, u