Luego de almorzar, llevo a Chloe a casa.
Al bajarse del auto, se despide de mí con un leve gesto con su mano, y entra al edificio. Intento centrar mi cabeza en el trabajo, pero, por el contrario, decido sacar mi computadora y pasar a limpio el contrato de Chloe, no puedo esperar para que sea mi sumisa. Me siento como un niño al que le van a dar un juguete que desea con todas las fuerzas de su ser. No sé de qué otra manera describirlo.
Antes de salir por Chloe, para ir por Ava a la escuela