—Mírate, estas toda ruborizada. Tienes las pupilas dilatadas (Acaricio su cuello y se tensa), tu piel está sensible a mi tacto, me imagino como estará tu coño…
—Rasurado —Dice sin pensar, y se arrepiente de inmediato.
—¿Rasurado?, o sea que venías preparada. Tú esperabas ser sometida el día de hoy. —La miro, pero ella no lo hace. Bajo mi mano y aprieto su culo, y ella da un grito ahogado y enseguida me mira. —¿Eso es lo que de verdad quieres Chloe?
—Yo… yo…
—Tranquila, no me responda