Capítulo 95: Ella está grave.
Había menos gente que antes, porque la seguridad del edificio ya estaba evacuando parte del área, pero todavía había empleados, guardias y personal mirando desde lejos, con expresiones tensas, asustadas.
—¡No pasen!
—¡Dejen espacio!
—¡Llamaron una ambulancia!
Giorgio vio a Fiorina.
Estaba en el suelo al lado de la escalera, con la pañoleta aún atada, el cabello castaño desordenado, y un hilo de sangre bajando por su sien.
El pecho de Giorgio se contrajo.
—Fiorina… —susurró.
Se acercó rápido.
—¡Señor! —intentó decir alguien, pero no importó.
Giorgio se arrodilló junto a ella sin pensar, sin medir el traje caro, sin medir nada.
—Fiorina… mírame. Despierta.
No hubo respuesta de ella. El pecho de él subió y bajó rápido, en ese instante su mandíbula se endureció.
Matteo se quedó atrás… viendo esa escena con una tensión rara en el estómago.
Porque jamás había visto a Giorgio así.
Los paramédicos llegaron corriendo con una camilla.
—¡Abran paso! —gritó uno,