Carlotta la observó con una mezcla de curiosidad y preocupación.
—¿Y tu jefe, no te estará evitando?, todo parece… demasiado tranquilo. Casi como la calma que viene antes de la tormenta.
La pregunta no fue acusatoria, fue casi un susurro. Aun así, le cayó a Fiorina como un golpe silencioso, directo al pecho.
Sintió un pinchazo breve, incómodo.
"¿Él… me está evitando?"
Pensó en esa tarde hace tres semanas. En ese salón. En cómo lo había rechazado.
En cómo le pidió que se fuera, cuando él la llevó al departamento de ella, que no cruzaran esa línea más.
"¿Está molesto…?"
Pensó ella, casi con una incomodidad que le resultó… ¿dolorosa?
No lo entendía. No quería entenderlo.
Eran adultos. Ambos saturados de trabajo. No tenía sentido darle vueltas.
Abrió la boca para responder algo, pero en ese momento su teléfono vibró dentro del bolsillo.
Biiiip~
El sonido la sobresaltó un poco. Lo sacó con manos inquietas, el pulso acelerado sin razón aparente.
¡Tenía un mensaje!
¡UN ME