Carlotta la observó con una mezcla de curiosidad y preocupación.
—¿Y tu jefe, no te estará evitando?, todo parece… demasiado tranquilo. Casi como la calma que viene antes de la tormenta.
La pregunta no fue acusatoria, fue casi un susurro. Aun así, le cayó a Fiorina como un golpe silencioso, directo al pecho.
Sintió un pinchazo breve, incómodo.
"¿Él… me está evitando?"
Pensó en esa tarde hace tres semanas. En ese salón. En cómo lo había rechazado.
En cómo le pidió que se fuera, cuando él