Capítulo 142: Pequeños celos.
✧✧✧ Esa misma noche. ✧✧✧
El Ferrari volvió a ponerse en marcha. Las ruedas dejaron atrás la calle frente a la propiedad de Matteo y se internaron en la ciudad.
Las luces anaranjadas de los faroles se colaban por el parabrisas y recorrían el interior del auto, encendiendo por instantes los perfiles.
Giorgio conducía con una calma tensa. Tenía una mano firme sobre el volante, y una expresión pensativa.
Fiorina iba en el asiento del copiloto, recostada contra el respaldo, con el abrigo abi