Capítulo 127: Declaración de amor.
Cuando la tormenta de sensaciones comenzó a calmarse, ella no quiso dejarlo ir. Tomó su brazo con firmeza, tirando de él para que se sentara a su lado en la cama.
Lo miró fijamente, sin necesidad de palabras, en esa mirada había un desafío, una invitación a seguir explorando, a dejarse llevar toda la noche.
—No te muevas… —soltó ella en un susurro.
Él ladeó una pequeña sonrisa peligrosa. Notando sus intenciones.
—No lo haré.
Y entonces, los dedos temblorosos de Fiorina se deslizaron