Ante las palabras de Fiorina, una pequeña sonrisa ladeó los labios de Giorgio. Que mantenía esa profunda mirada gris en ella como si fuera un tesoro invaluable.
El silencio entre ellos se volvió electrizante en ese momento. Ella se aferró a la camisa de ese hombre con fuerza, como si en ese gesto pudiera detener el tiempo, retener el momento en el que todo comenzaba a desbordarse.
Sus hermosos ojos verdes limón lo miraban con intensidad, con pasión difícil de seguir conteniendo.
Él respir