Capítulo 108: Negociación.
Fabrizzio soltó una risita y salió corriendo otra vez, dando vueltas como si fuera un pequeño huracán.
Tap~ Tap~ Tap~
Antonella lo miró de lejos, y por un segundo, algo en su pecho se apretó. No era solo amor, era culpa.
Era miedo.
Era esa sensación de que, sin importar qué decisión tomara, su hijo pagaría el precio.
Ella se detuvo frente a una banca blanca, de hierro, y se sentó con lentitud. Apoyó una mano en el respaldo, respirando despacio, como si necesitara recordar cómo se hacía e