Capítulo 107: Interrupción.
Giorgio fue por él sin preguntas, lo trajo de vuelta, se sentó frente a ella y empezó a curarla con una eficiencia silenciosa.
Antiséptico, gasa, venda. Sus manos no temblaban. Las de Fiorina sí. Y eso la hizo odiarse un poco, porque no era por el dolor… era por él.
Cuando terminó de envolver el dedo, levantó la mirada y ahí se quedaron, demasiado cerca, demasiado quietos. Los ojos grises fijos en los verdes, como si la tensión no necesitara palabras.
Fiorina sintió el rostro arder y desvió