Mundo ficciónIniciar sesiónConstantinopla.
—Entonces tenemos un trato —dijo la atractiva emperatriz bizantina a dos sombrías figuras cubiertas de trapos negros de pies a cabeza acompañados por el ronroneo de las fuentes que decoraban los jardines reales del palacio. La emperatriz se encontraba cubierta por un velo gris, que apenas disimulaba sus finos ropajes.
Las dos figuras sombrías se inclinaron respetuosamente y se perdieron en las sombras.







