149. ELLA LO ASESINÓ
WILLIAM
Estaba colocándome el pijama, muerto del cansancio, ya entrada la noche.
La verdad, no sé cómo Nathan puede con todo el drama familiar, más las responsabilidades con la manada y la empresa.
Metí la camiseta de mangas por mi cabeza, para luego alisarme el cabello húmedo con los dedos.
De repente, una punzada aguda me dio en la sien, demasiado fuerte; mi vista se nubló por un segundo, pero enseguida regresó a la normalidad.
“Ashen, ¿qué rayos fue eso?” le pregunté a mi lobo interior.
“Cre