122. PLANES OCULTOS EN MARCHA
NARRADORA
Leo estaba harto de este trabajo.
No bastaba con ser el secretario de la prepotente de Ava, sino que, de nuevo, le había tocado ser la niñera del idiota de su marido.
Tuvo que salir casi vestido en pijama cuando Ethan lo llamó, gritándole desde un bar para que lo fuese a recoger, como si fuese un Uber.
—¡Maldit4 sea! —dio un fuerte golpe en el timón de su Kia con enojo.
No se pagaba lo suficiente para esta explotación.
Al menos ya iba de regreso a su departamento después de dejar a es