108. TU PREMIO
TRINITY
—Mónica —solo pude tomarle las manos, que estaban heladas.
No entiendo muy bien qué se debe sentir eso; solo soy una humana.
Pero imaginarme que Nathan le haga el amor a otra mujer, que me engañe y me traicione de esa manera, hace que mi pecho duela insoportablemente.
—¿Por eso es que me dijiste una vez que ya tuviste que escapar? —le pregunto y ella asiente.
—Sí, yo soy originaria de esta tierra. Él me tenía en una casa “segura” —hizo comillas sarcásticas con los dedos.
—. Más bie