Liesel estaba agotada, los días y sobre todo las noches al lado de Derek eran peor que hacer pesas en el gimnasio, aun así, no cambiaría esos días a su lado por nada en el mundo.
Se había vuelto parte de la rutina diaria, despertar hasta media mañana, y desayunar juntos después de que él regresara de supervisar los puestos de vigilancia.
Liesel había preguntado la noche anterior sobre cuánto tiempo más debían permanecer en la cabaña.
—Mientras estés conmigo y sobre todo en mi cama, yo puedo qu