CAPÍTULO 4

Llegaron al bar. Liesel y Tatiana se dirigieron a una mesa que tenían reservada. Derek por el contrario se dirigió a la barra junto con la rubia que no aflojaba su agarre. 

Después de unos tragos un par de chicos se acercaron a Liesel y Tatiana, Derek pensó en ir y despacharlos, pero su amiguita se lo impidió.

—Cariño, son unas chicas grandes, creo que debes darle espacio.

—Es mi hermana pequeña y su mejor

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