Jacob y Natasha llegaron a la consulta de George, después de que este le revisara el ojo y las costillas que eran los golpes que más le preocupaban, les informo que todo estaba progresando bastante bien.
—Entonces ya puedo irme a mi casa. —Estaba ansiosa por salir fuera de la vista del gato.
—¿Vives sola?
—Sí, hay algún problema con eso —Natasha se tocó las costillas, aún le dolía. Esos malditos le habían dado una paliza, pero ya se iba a encargar ella de ese trío. Paró el pensamiento, no querí