El aire gélido azotaba las calles de la ciudad, y una neblina espesa las hacía parecer tenebrosas, aún no estaban en invierno, pero el frío podía llegar a calarte los huesos. Había dejado su moto estacionada cerca de la entrada del gimnasio, antes de entrar para hablar con ella.
Jacob no había querido tener que buscar a Natasha Reber, no había querido tener que verla por qué esa mujer lo exasperaba de tal manera que hasta él se odiaba por caer en ese juego. Aún no cruzaba una sola palabra con l