CAPÍTULO 104

Como había prometido, Derek la esperaba a la salida del restaurante.

—Lista.

—Si.

Derek abrió la puerta del carro para ella, y Liesel subió, se sentía como una colegiala, las mariposas revoloteando en su estómago.

—¿A dónde vamos?

—Espera y verás.

Después de manejar un rato Derek estaciono el auto, el cartel decía Manito Park.

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