Ioana y Emil se mantienen en silencio mientras se observan el uno al otro y beben de sus tragos. Después de su conversación, llegaron a un convenio mudo de quedarse allí, sintiéndose bien con el silencio y la presencia del otro, mientras cada uno se mete en sus pensamientos y sus asuntos. De repente, un golpe resonando en la puerta llama la atención de ambos, pero al mirar la hora en el reloj de la sala, ambos se extrañan, pues ninguno estaba esperando visitas.
—¿Quién podría ser a esta hora? —E