POV
ALEXANDER
Me dejo caer en una de las sillas que están en la sala de espera de la clínica, me acarició los cabellos y después el rostro con ambas manos.
Mis ojos arden y me es imposible impedir que las lágrimas salgan, parece todo una pesadilla, una maldita pesadilla de la que quiero despertar y no puedo.
El camino hacia acá fue todo un suplicio, su rostro seguía pálido a pesar de que los paramédicos me habían dicho que estaba respirando, pronto le colocaron oxígeno y yo sentí alivio. A