Fabiano murmuró mientras se limpiaba el rostro y una voz risueña lo hizo levantar la mirada.
—¿Sumisa? Joven huya lejos, que aún está a tiempo. Ja, ja, ja —le dijo Albert poniendo una mano en el hombro de Fabiano. El joven lo miró a los ojos antes de soltar una carcajada cada uno.
—¡Idiotas! —les dijo Milena, levantándose molesta y caminando hacia la habitación de los pequeños.
Fabiano fijó su mirada en la espalda de la joven que iba a paso apresurado.
—Me encanta esa peq